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Momentos que se atesoran en el corazón

2 Gotas de agua
Sentir como el corazón late de emoción por tu pasión, no tiene precio. Escuchar aplausos que te reclaman, desnudarte el alma cantando. Vivir una corta fantasía actuando y dejar que el cuerpo se exprese bailando liberando el arte interno es algo inolvidable. Sentir el calor de las luces, tu voz por el micrófono escuchar al público aplaudirte y riéndose, es algo totalmente inolvidable.... Momentos que se atesoran en el corazón




Amor al arte! ♥
0 Gotas de agua
Nex time I will be braver,




I will be my own Saver





Gotas de sangre (Parte 5)

2 Gotas de agua



La esquivé con solo un segundo de diferencia antes de que sus colmillos penetraran mi garganta. Respiraba agitadamente por el miedo que sentía. No la podía ver. Pero sabía que seguía allí, en alguna parte ella estaba escondida esperando el momento justo para atacar. Pero poco me importó cuando descubrí que los inocentes ojos de la niña me miraba en busca de auxilio. La culpa se alojó en mi corazón y este la bombeaba a través de todo mi ser. Después de un parpadeo me encontraba junto a la pequeña, aunque antes de que la pudiera siquiera tocarla algo con una fuerza brutal me derribó. Era Ángela, sabía que era ella. Pero tenía casi quinientos años, lo que implicaba que era más veloz y fuerte que yo.Me giré desesperado por la seguridad de la pequeña y descubrí que esta se encontraba en su lugar. Fue cuando noté algo de vital importancia. Ella era la carnada. Ángela estaba jugando con migo como un gato lo hace con un ratón. Y en este caso yo era el ratón.
-Vamos cariño, sé que eres mejor que eso...
Su voz provenía de todas direcciones, lo que me hizo dar cuenta que estaba corriendo en círculos para que no pudiera detectar su punto exacto. No podía verla, pero la sentía en todas partes. Ella querí
a jugar, entonces jugaríamos.
Me erguí y traté de volver hacia la pequeña pero nuevamente me arrojaron a quince metros de distancia. Sin embargo algo había sido distinto. Entonces comencé a sentir un punzante dolor en mi brazo izquierdo. elevé la vista y descubrí una gran estaca de madera que atravesaba mi brazo. Sin pensarlo la arranqué de un tirón y un alarido de dolor viajó en el aire. La risa que antes me había parecido musical ahora me daba escalofríos y penetraba mis huesos. Era peligrosa.
Así que así funcionaba el juego... Cada vez que me acercaba para ayudar a la niña Ángela daba un golpe más duro que el anterior hasta, seguramente, matarme. Apreté los dientes ya que la sed no había desaparecido y me sentía extremadamente seco. ¿Qué se suponía qué debía hacer?
-¿Atacas y te escondes? ¿Tanto miedo te provoco? Sinceramente es el peor de tus juegos. Sabes que podrías hacerlo mejor, aunque pensándolo bien lo dudo mucho...
En el momento en que intentaba pararme me embistió arrojándome de nuevo al suelo e interrumpiéndome. Tosí para sacarme el polvo de los pulmones y reí para provocarla.
-En serio das pena.
-Algo que nunca vas a entender es que soy la caja de Pandora.
Sentí su cálido aliento en mi rostro y en sus ojos vi como su demonio se aceleraba cada vez más con la situación. Acto seguido me tomó del brazo herido mientras un nuevo alarido de dolor se producía en mis cuerdas vocales. La herida no había sanado todavía ya que se había producido con madera y esta retrasaba notablemente mi metabolismo antinatural. Pero me dí cuenta de algo que Ángela había pasado por alto, aún tenía la estaca en mi otra mano.
Me arrastró hasta estar junto a la pequeña quien parecía que iba a desmayarse en cualquier momento. Ap
reté los dientes y el nerviosismo se apoderó de mí.
-¿Quieres algo diferente? Entonces lo tendrás.
Tomó con violencia la muñeca de la niña mientras me mantenía inmovilizado en el suelo. Nunca despegó sus ojos de los míos. Con uno de sus alargados colmillos abrió un pequeño tajo en su piel y la acercó hacia mí. Sentí el dulce olor de su sangre y cómo mis colmillos se excitaban aún más y se alargaban a una velocidad alarmante. Todas mis venas ardieron al mismo tiempo. Dejé de respirar. No iba a matarla, no iba a hacerle daño, tenía que controlarme como fuera. Traté de moverme pero Ángela era demasiado fuerte para mí.
-Vamos... Solo prueba.
Dejó caer una gota de sangre en mis labios y sin poder evitarlo los lamí con desesperación. No sé con que fuerza pude detenerme y pensar que era la niña que quería salvar. Pero lo hice. Me detuve.
-Como quieras, más para mí.
Ángela llevó a su boca la diminuta muñeca abierta y la pequeña gritó y lloró del dolor. Tenía que ayudarla.
Si dios existiera estoy seguro de que fue él quien me ayudó a mí en ese momento...
Quien sabe de donde saqué la suficiente fuerza como para sacarme a la vampiresa de encima y sin mirarla clavarle la estaca en su corazón.
-Nunca fuiste buena observadora....
Su muerte fue ca
si instantánea. Luego de unos treinta segundos sus ojos quedaron vacíos y su piel había perdido el color. Me detuve a observarla durante unos segundos pero el olor a sangre me recordó que la niña estaba herida.
Al mirarla el alma se me cayó a los pies. Estaba blanca como el papel y apenas respiraba. Era uno de sus últimos suspiros. Alarmado mordí mi muñeca mientras tomaba con cuidado su cabeza y la ponía en una posición para que pudiera beber mi sangre. Ángela me había enseñado la forma de curar y la forma de conversión. Eran casi iguales pero si la niña moría con mi sangre en su sistema despertaría como vampiresa...
La pequeña bebió con ganas y de un segundo a otro murió...
La sostuve mientras mis lágrimas caían en sus mejillas ¿Qué había hecho? Pasaron las horas y nada pasaba... Estaba a punto de levantarme cuando la pequeña de tirabuzones rubios se despertó dando una bocanada de aire. La acaricié para que se calmara y tuve éxito. Sus ojos me miraban, pero no con miedo, sino más bien parecía agradecida.
-¿Como te llamas pequeña?
-Molly...-Su voz era dulce y tierna.
-Bienvenida Molly...









Espero que haya gustado! Opinen que todo sirve!!!!

Gotas de sangre (Parte 4)

2 Gotas de agua
El pánico me invadió ¿Qué se suponía que debía hacer? ¿Salvar a la niña? ¿O seguir mis instintos y devorarla sin piedad?
Sin tardar un solo segundo más tomé con firmeza la muñeca de Ángela y esta, sorprendida, me miró con extrañeza. Fue entonces cuando un musical ruido comenzó a salir de sus cuerdas vocales. Se reía.
-Si no la drenas vos, lo voy a hacer yo.-Se estremeció y se lamió los colmillos con ansias.-Se me hace agua en la boca con solo pensarlo...
En sus ojos brillaba el demonio sediento de sangre. Pero no iba a permitir que ningún daño le ocurriera a la niña. Con solo ese pensamiento mi garganta comenzó a secarse y la sequía perforaba mis venas. Apreté aún más la muñeca de mi compañera, lo que provocó que esta riera de una forma diabólica.
-No te atrevas a tocar a la niña.
No podía creer que esas palabras con tanta ferocidad y desprecio hacia Ángela salieran de mi boca. Yo la amaba ¿o no?.
Ya no estaba seguro, ¿por qué ya no me sentía así?. Pero no me podía permitir pensar así, no en ese momento. Apreté su articulación aún más y con una velocidad sobrehumana la inmobilizé contra el pino más grueso y cercano. Incluso el mismo árbol crujió ante el impacto.
Ángela no hacía más que reír. Ni siquiera se defendía. Extendió su brazo libre y me acarició los labios burlonamente. Sin embargo la ira hervía en mí ¿Por qu
é?. Con violencia aferré su mano posada en mi rostro y la sostuve. Sabía que esto para ella no eran más que cosquillas y que podría matarme con una mano si lo deseaba.
Pero iba a tener que pasar sobre mi cadáver para llegar hasta la niña...
-El pequeño se reveló...
Sonrió y observé como sus colmillos se alargaban a una velocidad alarmante hasta llegar casi a su barbilla, para luego abalanzarse sobre mí.




Próxima parte el sábado...

Gotas de sangre (Parte 3)

3 Gotas de agua

Estaba a punto de abalanzarme sobre ella cuando dolor punzante en la pantorrilla izquierda me obligó a dejarme caer de rodillas. Por instinto propio me di vuelta y mostré mis colmillos mientras dejaba al descubierto la cólera que crecía dentro de mi a una gran velocidad. Pude observar a un hombre tembloroso que sostenía con miedo una escopeta y no dejaba de apuntarme a la cabeza.
-¿Qué eres?-Su voz se quebraba y sus ojos se desviaba cada dos segundos al cadáver y hacia la niña.
-Nada que hubieras querido conocer.
Me abalancé sobre él y solo lo golpee, no me importaba. Un leve ruido metálico me indicó que la bala había salido de mi sistema y se encontraba en el suelo, parecía que nada nunca me había ocurrido.
La tentación de la sangre joven hacía que me pusiera violento y ansioso por absorber hasta la última gota. La niña se hallaba acurrucada en el suelo llorando silenciosamente. Parecía que antes de que llegara hasta donde se encontraba iba a morirse de un infarto. Sin embargo no pude avanzar más. Una emoción humana inundó todo mi ser. Culpa. Más bien pena... esa niña me recordaba a mi hermana menor... No podía hacerlo. Simplemente no podía, ¿Qué me pasaba? Yo había elegido la transformación, ya no soportaba el vacío que había dentro de mí por la perdida de mi familia en un accidente. Del cual solo yo había sobrevivido. No podía sacar de mi cabeza que había sido mi culpa, y solo mía. Después de todo había sido yo quien había echo enojar a mi padre y por distracción ocurrió lo que ocurrió.
El solo mirar directo a los ojos de la inocente niña hacía que hubiera una guerra en mi interior.Por un lado mis emociones humanas (que se suponía que habían desaparecido) y por el otro mi lado vampiro que era la parte más salvaje y hambrienta.
Me encontraba con los pies descalzos clavados al suelo. No podía siquiera pensar en la idea de que algo malo le ocurriera. La mano de Ángela me tomó por el cuello y tiró de mí unos centímetros para atrás. La observé y descubrí que no me miraba a mí, sino más bien me apartaba de su camino. Se estaba relamiendo. Iba a atacar a la niña...

Gotas de sangre (Parte 2)

2 Gotas de agua

Cuando absorbí hasta la última gota de sangre del sexto cuerpo, aún sentía sed. Era un hambre insaciable. Si algo positivo podía sacar de todo esto, es que ahora podía hablar sin problema. Ahora sentía mi garganta más a gusto y relajada. Miré a mi al rededor y una punzada de repugnancia y culpa me embistió. Todos los cuerpos se hallaban en el suelo sobre un char
co de sangre y sus cuellos torcidos en una posición antinatural. Parecía casi transparentes. Torcí un gesto y fruncí el ceño. Ángela se acercó a mí y me abrazó rodeándome la cintura por la espalda.
-Es tu naturaleza ahora... Y por ser un recién nacido de la muerte vas a sentir mucha hambre, por lo cual debemos buscar más personas. Hay muchos campistas esta noche.-
Me susurró al oído de una forma tan provocativa que no pude resistirme al deseo.
Giré dentro de sus brazos y la besé como nunca antes había podido. Ella rodeó mi cuello con sus brazos y deseé que ese momento nunca acabara. Pero ahora teníamos toda una eternidad para nosotros y mi ansia por la sangre no sesaba. Cuando nos separamos noté que ahora sus labios y parte de su barbilla estaban teñidos de rojo. Pasé mi manga sobre mi boca y esta terminaron igual que el rostro de mi novia vampiro. Avergonzado limpié lo más que pude mi boca, pero Ángela me detuvo. Se acercó y volvió a besarme.
Un tiempo incontable después fuimos tras otros campistas que no estaban muy lejos de allí. Esta vez se trataba de un hombre que se encontraba junto a una fogata, solo. Antes de que pudiera reflexionarlo mi objetivo estaba muerto y mis colmillos se hallaban enterrados en su garganta. Un hilo de sangre se filtraba pos mis labios pero no me detuve a limpiarlo.
Fue entonces cuando una pequeña niña rubia con ojos soñadores y tirabuzones salió de la enorme carpa azul a unos cinco metros de mí y gritó de una forma tan aguda que daño mis sensibles oídos. Me asusté. Había matado a su padre... Pero mi deseo por su sangre era aún mas grande que mi miedo...


Próxima parte el viernes...

Es el Viaje no el Destino

3 Gotas de agua
Una vez una persona dijo: "Viajar es mejor que llegar". A lo que yo respondí: "¿¿Que??". Fue porque yo antes creía que había un solo camino para llegar a donde quieres, pero si escoges ese camino no necesitas abandonar a los demás. Me di cuenta que lo que pasa en el camino es lo que cuenta: Los tropezones y las caídas y las amistades... Es el viaje, no el destino. Tienes que confiar en que el futuro se va a resolver como debe ser.


No se ustedes pero yo estoy preparada para saltar

The Moon and Water (Parte 6)

4 Gotas de agua
No podía creerlo... Ya no era yo, sino un lobo, y uno de gran tamaño... Pero ¿Por qué me había transformado antes de tiempo?No lo sabía ni me importaba. Lo único que sentía era la ira hacia Persival...
Lentamente me paré en mis cuatro patas mostrando los colmillos y gruñendo en dirección del asesino de mi padre. Solo podía pensar eso, el asesino de mi padre... Sin ni siquiera pensarlo me incliné hacia atrás para saltar sobre su garganta. Pero algo
me detuvo, Persival sonreía burlonamente aunque sus ojos no podían ocultar su sorpresa, sin embargo se regocijaba por algo... Fue entonces cuando bajé la vista y vi el cuerpo inerte de Gina respirando con gran dificultad a sus pies... Estaba herida por grandes surcos en todas direcciones, habían sido garras, de ello estaba segura. La preocupación me cegó de las actividades de los demás para tan solo concentrarme en mi amiga. Tenía un par de costillas rotas y si no recibía atención medica urgente podría terminar en algo mucho peor que un par de golpes... Debía terminar rápido, debía ayudarla.
Cuando volví de nuevo en mí descubrí como una de las negras botas de Persival se posaba sobre su cadera sin despegar los ojos de los míos. Estaba provocándome, y sinceramente ni siquiera tuve que ordenarle a mis músculos tensados que actuaran. Me sentía como una persona nueva, era liviana y extremadamente ágil y por sobre todo me dejab
a llevar por mis instintos.
Mi hocico ya estaba abierto y mis colmillos estaba preparados para perforar sin piedad... Ya estaba a menos de dos metros, menos de uno...
Persival desapareció.
Caí con gracia al suelo justo detrás de Gina que perdía la conciencia segundo tras segundo... Mi vista desesperada no paraba de observar el entorno para de
scubrir su ubicación y no tardé mucho en hallarlo. Se encontraba justo a tres metros a mi izquierda emitiendo un sonido que se asemejaba a un ronroneo de satisfacción...
-No por nada soy dueños de esta maravillosa colección...
Volví a saltar sobre él interrumpiéndolo estrepitosamente. Pero otra vez me esquivó... Era imposible, era más veloz que yo. Tenía que engañarlo, pero c
omo... Unas palabras socorrieron mi mente "Si las cosas se ponen feas, corre a la cueva de cristal" había dicho Gina. ¿Pero habría algo allí? ¿La encontraría a tiempo? ¿Cómo haría para que Persival me siguiera? Tenía que pensar rápido.
Algo que mi padre me había enseñado de pequeña era que el don de la observación era una de las cosas más importantes y destacables en una buena exploradora o artista. Tal y como era yo.
Había algo que pendía en el cuello de Persival, algo que siemp
re protegía con sus manos tocándolo frenéticamente todo el tiempo como si temiera que desapareciera. La verdad no lo sabía, pero lo único que importaba era que si lograba quitárselo provocaría que me siguiera...
-La velocidad es mi mejor cualidad.
No había salido de mi radio de visión y aún podía notar como cuidaba ese colgante... Dejé caer mis labios y tomé una pose pacífica mientras me acercaba lentam
ente hacia él , sin mostrar señales de agresión.
Persival no confiaba, y se alejaba cada paso que yo me acercaba... Sólo faltaban unos quince minutos para que la luna llena afectara a el asesino y lobo a
lfa de la manada también. Pero la paciencia era algo característico en mi. Así que me senté con cuidado en mi lugar y lo observé sin mostrar absolutamente ninguna emoción, solo me mantenía neutral... Al fin la fortuna me sonreía y Persival riendo de una forma escalofriante se acercaba paso tras paso hacia mí. Y cuando estuvo apenas a unos treinta centímetros me tomó del cuello con sus poderosas manos y me arrojó al suelo inmovilizando
gran parte de mi cuerpo. Sin embargo continué ignorándolo...
-¿En qué piensas Morgana?
Había pegado sus labios a mi oreja y su cálido aliento me produjo escalofríos. Mi rostro no se transformó. Persival se inclinó aún más y el colgante se filtró a través de su camisa y se encontraba en la posición perfecta, solo debía esperar unos segundos a que descuidara la fuerza de sus manos y huir.
Mi paciencia tubo frutos. Las manos de Persival temblaron y
fue mi oportunidad de arrancar el colgante con mis dientes mientras me escurría a través de su cuerpo. Había funcionado, tenía el colgante ahora corría a toda velocidad hacia el noroeste, siguiendo las instrucciones de Gina. Detrás de mi pude oír un grito desgarrados de furia que provenía de mi contrincante, seguido de exclamaciones ahogada
s y algunos gritos que me alentaban a correr. Persival corría detrás de mi gruñendo.
Aceleré mi paso a una velocidad que nunca creí poder alcanzar. Pronto pude escuchar el ruido de cascadas, e instintivamente corrí hacia ellas. Para mi sorpresa h
allé una cueva frente a mí, pero la cueva estaba creada por cascadas enormes externas e incontables más pequeñas en su interior que creaban de la cueva un laberinto que a luz de luna parecía cristal... Había llegado.
Sin detenerme corrí a través de las cascadas colocándome en una posición estratégica donde podía observar todo con claridad. Como lo esperaba Persival apareció respirando agitadamente unos segundos después. Pero algo captó mi atención, estaba frenético, embuelto por el pánico y sus ojos mostraban miedo e ira sin control... ¿Qué tendría de importante ese collar?
-¡Morgana! ¡Si no me devolvés eso prometo que vas a morir con lentitud!
Atravesé la cascada donde me mantenía oculta y observé como
la multitud de amontonaba a una distancia prudente para observar los hechos. Sin embargo nadie se atrevía a interrumpir.
Un cristal del tamaño de mi puño colgaba de un extremo del negro hilo que lo sostenía. Este se balanceaba gracias a los pequeños y rítmicos movimientos que hacía con mi cabeza. Ahora era mi turno de provocarlo... Persivla no tardó nada en colocarme en su radio de visión. Sus puños se abrían y cerraban frenéticamente. Tenía miedo de que el cristal se rompiera... Pero debía confirmar mi teoría. Así que arrojé el collar sobre mi cabeza y atrapé el cristal con mis dientes. Tan solo un poco de presión y este se destruiría con facilidad... P
ersival chilló de pánico y se arrodilló, mas bien sus rodillas no pudieron sostener su peso...
-Parece que los roles se invirtieron...
Pensé con tanta intensidad que el lobo alfa capto mis pensamientos y gruñó en mi dirección amenazando con atacar. Pero mi mandíbula ejerció presión y el cristal se agrietó bajo esta. Persival chilló de dolor y relajó sus músculos... Si rompía el cristal, él perdería la vida. Sin pensarlo, mi mandíbula se cerraron con todas sus fuerzas y un último grito se desprendió del asesino de mi padre. Los pequeños trozos de cristal lastimaron mi boca y de inmediato hundí mi hocico en la helada agua tiñiendola de rojo. Pero eran apenas unos rasguños. Me dí la vuelta temerosa de encontrar a Persival de pié y descubrí que su cuerpo s
e encontraba callado e inerte... Su pecho estaba quieto y su piel se había tornado de un gris desagradable.
Una alegría cobró mi ser. Ya no iba a causar más daño. Pero algo derritió era alegría reemplazándola por miedo. Gina.
En medio de los victoreos de la multitud corrí de nuevo al punto inician y estas exclamaciones se acallaron al comprender lo que sucedía.
Una mujer de edad mayor estaba curando las heridas de mi amiga, y esta lucía de mejor aspecto.
Un lamento y algunas lágrimas brotaron de mi interior, mientras la anciana cuidaba de ella.
-Fue muy valiente al intentar enfrentarse a Persival... Me alegro de que tomaras su lugar... espero que seas mejor gobernadora sobre esta manada. Ya hemos sufrido mas de lo que deberíamos.
Gina comenzaba a despertar y pronunciaba mi nombre. Toqué su rostro con mi hocico y ella acarició mi blanco pelaje.
-¿Rompiste su cristal ¿Verdad?
Gina contenía en una de sus temblorosas manos un trozo de este que había quedado prendido en su pelaje.
-Contenía su alma. Hace tiempo que hizo un pacto con un brujo para que pudiera conseguir la velocidad que poseía.
Estaba totalmente sorprendida, pero por otro lado no me extrañaba que había sido capas de separar su alma a cambio de un dote, como la velocidad.
-¿Morgana? Perdón...
No podía comprender sus palabras ¿Por qué se disculpaba?
-Fue accidental, pero yo fui la que te mordió...
Lágrimas brotaba sin control de sus ojos y yo las enjuagué con mi nariz.
Ella sabía que la perdonaba.
Pero ahora tenía asuntos que atender luego de que Gina se recuperara.
Ahora la manada era mía...
Este es una foto muy parecida a Morgana, espero que les halla gustado esta historia, fue muy improvisada, y me gustaría saber que les aprecio :)

The Moon and Water (Parte 5)

2 Gotas de agua

El corazón se me heló. Sentía como si ya no palpitara y la montaña enmudeció. Ni siquiera se escuchaba el ulular de las lechuzas ni había el mínimo rastro de vida.Mis ojos estaban completamente pegados en los de Persival... Si antes me caía mal, ahora lo odiaba, sin duda alguna lo odiaba.

Pero había algo que rajaba aquel silencio sepulcral... Un molesto ruido... Era un gruñido, pero ¿De quién? No pude descubrirlo hasta que poco a poco la parálisis abandonaba mi cuerpo mientras la cólera subía fuera de control.

El gruñido salía de mí.

Al notarlo, no intenté detenerlo. La furia se me había escapado de las manos y al levantar la vista el rayo penetrante de luz de luna llena indicaba que solo faltaban minutos para que estuviera en su punto más alto...

Pero algo pasó, algo inesperado, incluso para mí. Un dolor agudo en todo mi cuerpo me obligó a ponerme de rodillas y a respirar grandes bocanadas de aire. Pero era en vano, sentía como el dolor aumentaba en grado. Mi cuerpo se retorcía y los gritos salían con vida propia desde mi interior. Alguien tomó mi cabeza con sumo cuidado y susurraba en mi oído que todo iba a salir bien, pero dentro de sus palabras pude captar tres de ellas que me permitieron descubrir de quien se trataba. "Cueva de cristal" era Gina... ¿Que es lo que hacía? Se suponía que era peligroso estar en medio de la metamorfosis cuando el licántropo estaba inestable emocionalmente. Pero parecía no importarle. No se movía de mi lado y acariciaba mi cabello rubio con cariño. Tuve que hacer un esfuerzo sobrehumano para una simple palabra saliera de mi boca, pero en un susurro afónico brotó ligera y perspicaz.

-Corre...

Sentí como las músculos de Gina se tensaban pero no se movía. Sabía exactamente lo que iba a suceder. Yo estaba tomando mi forma antes de tiempo y no iba a resistirme a atacar a Persival... Ella podría salir herida... Pero algo obligó a Gina que retrocediera. Algo no, alguien la había sacado y mi cabeza había golpeado contra el suelo rocoso. Apenas pude sentirlo, el dolor en mis huesos era aún más fuerte y no daba espacio a un golpe como ese. Los gritos de Gina quejosos y chillones pronunciaban mi nombre sin descanso, aunque al pasar los segundos perdía intensidad. Pero no estaba lejos, aún podía sentirla. Debía hacer algo, pero apenas podía respirar. Entonces todo se detuvo... Mi dolor, los gritos, las quejas de Gina, mi pánico.

Estaba respirando agitadamente, pero parecía que nunca nada había pasado. Podía escuchar solo el chapoteo de la pequeña cascada que bajaba a través de las rocas de la montaña, el pequeño charco estaba junto a mí.

Elevé la vista.

Mi transformación estaba completa...


Tarde pero seguro :D

Final el miércoles... :)

The Moon and Water (Parte 4)

2 Gotas de agua
Su fuerte aliento dulce oleó mi rostro acariciando suavemente mis mejillas... No pude evitar embobarme durante unos cortos y rápidos segundos. Era tan hermoso... Tenía facciones duras, pero suaves a la vez, sus ojos era de una tonalidad amarillenta, como la de un verdadero lobo y su melena, no tan corta y espesa, era tan negra como el carbón.Pero yo sabía exactamente como era. Y no era de las mejores personas.
Mire a mi alrededor poniendo los ojos en blanco me alejé un paso, mas bien una zancada, de él. Este sonrió ante mi expresión, burlonamente; pero yo no iba a demostrarle mi miedo, porque no podía sentirlo. Solo era una persona más, que no me caía bien. La diferencia era que esta persona era algo... sobrenatural.
Rastrillé con mi mirada a la multitud, ignorando al arrogante licántropo que observaba cada uno de mis movimientos, que no despegaba los ojos de nosotros, y en la mayoría de las miradas pude detectar el desprecio que se desprendía hacia su líder. Sin embargo nadie se atrevía a desafiarlo. Pero mi objetivo principal no aparecía por ningún lado, no podía localizar a Gina.
Un fuerte suspiro atrajo mi atención hacia Persival.
-Eres hermosa...
-Losé , no hace falta que lo repitas.
Era increíble el desprecio que sentía por él, no le te
nia miedo, y me atrevía a desafiarlo. Este elevó las cejas sorprendido mientras varias exclamaciones acompañaban su gesto. ¿Por qué le temían tanto?
Persival sonrió intrigado y complacido, yo era un nuevo juguete que había adquirido para su colección y a diferencia de muchos era lo suficientemente atrevida como para provocarlo. Debía ser por la luna llena que estaba afectándome, pero aún así sentía que era algo personal.
Una risa , podría decirse que maléfica, se desprend
ió de sus cuerdas vocales hasta adentrarse en mi cuerpo y ponerme los pelos de punta. Estaba equivocada, si le tenía pavor... Definitivamente era la cercanía de la luna llena que me afectaba, pero quería clavarle mis incisivos en su garganta y recuperar algo... pero ¿qué?
Tenía lagunas en mi memoria, me costaba recorda
r algunas ocasiones de mi infancia. Era como si me hubieran extraído algún recuerdo.
-Tentadora... y desafiante, me gusta eso.
Mi respuesta fue un suave gruñido de advertencia que indicaba que si se atrevía a romper mi burbuja de espacio personal, se iba a arrepentir.
-Ya eres toda una mujer, y has cambiado mucho...
¿A que se refería? El no había estado presente en
mi infancia y mi único contacto con él fue a través de un mensajero o de Gina ¿Tendría algo que ver con lo que me pasaba al tratar de recordar mi infancia? No lo sabía, solo sentía como el cólera me enfermaba cada vez más y la ira se apoderaba de mis manos cerrándolas en puños . En cualquier segundo iba a atacarlo.
-Eso, pelea. Hija de James Smith...
Los ojos se me abrieron de par en par y no pude ev
itar ocultar mi sorpresa. ¿Cómo conocía a mi padre?. Detrás de mi una oleada de susurros tan sorprendidos como yo en ese momento, estaban a
compañados de varias exclamaciones ahogadas.
-Claro... no lo sabes... no sabes ni cómo murió ¿verdad?
Odiaba tener que advertirlo, pero era verdad. Habían dicho que fue por causas médicas, pero era muy pequeña para asimilar la muerte de mi padre y había tenido mucho efecto sobre mí. Las manos se abrían y cerraban espasmódicamente con mayor velocidad por cada palabra que salía de su boca.
-Tu padre, fue líder de esta manada. Hasta que lo maté y ahora es mía.


Próxima parte el sábado... :)

The Moon and Water (Parte 3)

1 Gotas de agua
A medida que subía por la rocosa ladera montañosa el mismo hedor embriagador se hacía cada vez más y más fuerte.
Desde que Gina me había dado las instrucciones y advertencias, se había tornado seria y fría. Esto aumentaba a la par del aroma dulzón, ya podía saborearlo, era un sabor muy similar a la canela y azúcar. Al pensarlo sacudí la cabeza
asqueada y continué escalando detrás de mi amiga.
Nunca había ido a el punto de reunión de la mandada pero el temor de Gina me advertía que no iba a ser un mundo color de rosa. Pero... ¿Por qué tanto miedo? Podía olerlo y nunca había visto a un licántropo asustado... Aunque si lo pensaba mejor si lo había hecho... en el cementerio cuando me provocaron una herida que cambiaría mi vida. Pero no podía imaginarme a mi acompañante asustada, siempre la había visto como un signo de valentía y aventurera, pero jamás temerosa a nada...
Fue cuando Gina se detuve en una saliente más grande que las demás , cuando vi como su musculoso cuerpo se tensaba y sus puños se cerraban delatando su ira hacia ese lugar. Tragué saliva ya que un aparatoso nudo se había atado firmemente en mi garganta gracias a los nervios
y estiré mi brazo izquierdo para acariciarle e
l hombre en un intento fallido de calmarla, pero ella rechazó mi contacto y siguió su camino si decir una palabra. Y yo sin atreverme a formular ninguna.
Comenzamos a caminar por un túnel húmedo y frío. Podría decirse que se parecía el camino rumbo al infierno, ya que ambos bajaban internándose en la montaña y parecía no tener fin. La única diferencia que encontraba es que si de verdad fuese el pasaje hacia el infierno este estaría a altas temperaturas. Pero por otro lado el subterráneo mantenía su fría temperatura constante.
Algo se movió sobre mi costado derecho y un gruñido involuntario broto de mis dientes, a consecuencia una rata asustada chilló hasta perderse en la oscuridad del túnel. Gina se había sobresaltado y apenas pude ver el reflejo de sus ojos verdes amarillentos que me miraban con cara de pocos amigos... Nos encontrábamos en plena oscuridad. Y pronto entendí el porqué no llevábamos linternas. La vista de un licántropo estaba adaptada a la oscuridad, incluso en esas circunstancias podía ver algunas siluetas bastantes definidas. Si alguien que no tuviera sus adaptaciones entraba por el mismo pasadizo secre
to, seguramente estaría equipado con algún objeto que despidiera luz. A consecuencia esta se reflejaría en las paredes mojadas del subterráneo y les daría el suficiente tiempo a los licántropos para estar alertas o en el peor de los casos, evacuar la zona. Pude distinguir como las manos de Gina se abrían y cerraban ritmicamente... Había c
ambiado mucho de personalidad desde que habíamos entrado en zona de "peligro".
Ruidos de gruñidos, risas, música extraña y aullidos llegaron a mis oídos luego de la tercera o cuarta curva, la verdad no llevaba la cuenta ya que en su mayor parte el túnel era recto y empinado. Fue cuando descubrí que tan solo faltaban unos pocos metros para llegar a la fuente de la mezcla de temor e ira que se producía sin parar y se proyectaban en las expresiones físicas de Gina.
Aceleré el paso para acercarme a Gina pero esta estaba demasiado ocupada mostrando su repulsión y enojo hacia el punto de encuentro como para notar mi presencia a su lado. Luces de antorchas me encandilaron en cuando pisé fuera del túnel y me sorprendí al ver que el lugar era un enorme bosque con un gran espacio llano y libre de cualquier roca o árbol que arruinara la perfección de esa llanura. Pero mi sorpresa aumentó en grado cuando alcé la vista y vislumbré las estrellas. ¡La montaña era hueca!.
Pero mi asombre y fascinación se vieron interrum
pidas por el silencio de la manada que se produjo al verme que se expandió como un susurro sobre las personas. Eran al rededor de cincuenta licántropos que me miraban fijamente. Todos ellos tenían el mismo brillo espejado que el de Gina, algunos mirándome con alegría, otros con odio, e incluso miedo...y ¿había algunas esperanzadas? No, no podía ser. Pero ello no duró mucho cuando todos miraron detrás de mí y hacia un ángulo que apuntaba un poco más abajo que la luna. ME dí la vuelta y allí estaba Persival, exhibiéndose con orgullo y mirándome con una pícara sonrisa en sus labios. Estaba sobre una ro
ca que sobresalí de la parte montañosa a unos, aproximadamente, veinte metros del suelo. No despegaba sus ojos de los míos.
Dio un ágil y grácil salto y aterrizó con la suavidad d
e un felino a menos de un metro de mis pies. Se paró con lentitud y su rostro quedo a solo un palmo de distancia.
-Hola muñeca...


Próxima parte el miércoles... :)

The Moon and Water (Parte 2)

1 Gotas de agua
-Vamos... Persival no es la persona mas paciente del mundo..
Gina tenía razón, Persival era una persona obstinada, poco paciente y sobre todo gozaba de su poder.
En la manada él era el macho alfa, y gracias a ello nadie podía desobedecer sus ordenes. A no ser que alguien lo enfrentara e iniciaran una b
atalla a muerte él seguiría siendo el "rey" de lo que apodó familia. Pero en opinión personal, no lo parecía en nada, las personas vivían con miedo y muy pocos licántropos pertenecían a su círculo de confianza. A demás de sus tres esposas habían tres macho más cuyos nombres y rostros desconocía.
Apenas una de las cosmisuras de mis labi
os se alzó en dirección de mi acompañante, por suerte esta la captó y tomó mi mano con suavidad....Su tacto era caliente como si sufriera altas temperaturas de fiebre, por otro lado yo me sentía tan fría como un trozo de mármol. Con ambas manos unidas Gina me dirigió hacia el noroeste a través de la espesa vegetación que parecían terroríficos brazos tratando de aferrarse en mi ropa. Trate de hacerles caso omiso y mantuve la vista al frente mirando hacia la nada, si no pasaba este rito, estaría sola y nadie me ga
rantizaría seguridad...
Desde que había conocido a algunos miembros de la manada había descubierto que los hombres-lobo no eran los únicos seres sobrenaturales que existían... y no todos eran amigos. Si se enteraban de que una loba recién iniciada y sin, casi, ningún conocimiento sobre el tema, estaba muerta. No podía permitirme ello, debía pasar la caza. Aunque me aterraba lo que debía cazar ya que según Persival era una sorpresa...Él
amaba los juegos, y no siempre eran buenos... Sinceramente no quería matar a nada y menos un indefenso animal, y había sido vegetariana hasta el día del cementerio. Luego de la mordedura que había hecho que mi vida diera un giro de 360º, no podía dejar de comer grande cantidades de carne.
Un dulce aroma, casi empalagante, comenzó a llegar a mi desarrollado olfato mientras me nublaba la cabeza, casi hipnotizándome. Me sentía como una serpiente siendo seducida por su flautista... Gina me dio una leve sacudida y me devolvió a la realidad, Esos segundo me parecieron una eternidad.
Ahora el paisaje estaba tornandoce más montañoso y rocoso, mi acompañante soltó mi mano para demostrarme donde debía pisar pa
ra no resvalar por la ladera de una pequeña montaña en la cual nos encontrábamos justo al frente.
Gina tomó carrera saltando justo en el centro de una roca saliente, para tomar un impulso lo suficientemente fuerte como para llegar cuatro metros más arriba. Increíblemente. lo logro aterrizando con suma elegancia en cuatro patas, que por el momento seguían siendo pies y manos. Me sonrió desde los casi seis metros de alto y me dirigió un ademán con su cabeza invitándome a seguirla... Tragué saliva, a decir verdad no había probado nunca hasta ese momento mis habilidades como licántr
opa y me aterrorizaba caer hacia las salientes y romperme el cuello. Tomé carrera e imité cada uno de sus movimientos. Casi lo lograba, ya sentía el contacto de la plataforma donde estaba Gina, con la yema de mis dedos y cuando estaba a punto de llegar, mi cuerpo comenzó a entregare a la ley de gravedad... Un vértigo voraz inundó todo mi estómago a medida que comenzaba a decender a gran velocidad. Pero algo tan fuerte como una presa se aferró con firmeza de mi brazo izquierdo y tiró de mi hacia arriba mientras un grito de terror actuaba independientemente en mi boca.
-Pensé que lo ibas a lograr, pero es tu primera vez, ya te enseñaré como ponerle estilo
Mi amiga me guiñó un ojo y me regaló una amplia sonrisa de consuelo. Parecía que no le había provocado ni el más mínimo esfuerzo leva
ntar un cuerpo humano con una mano.
Mi respiración estaba agitada y mis brazos temblaban. Fue entonces cuando Gina se puso seria y se acercó a mi hasta dejar menos de diez centímetros de distancia entre nuestros rostros y comenzó a susurrar a toda velocidad las siguientes palabras:
-No pude hablar antes porque nos estaban siguiendo...
Entonces comprendí el origen de ese embri
agador y dulce aroma que me había atontado
-Tenés que escucharme con atención, cuando entremos a la cueva que está un poco más arriba, prométeme que vas a obedecer todo lo que diga Persival y por favor no lo desafíes, no importa cual sea el precio de la prueba, pero cumplilo. No sé que es lo que se trae entre manos pero tiene un interés particular en vos, si fallas no se lo que puede pasar pero si eso para corré siempre al norte hasta tomar forma humana de nuevo y
esperame en la cueva de cristal, la vas a enc
ontrar, pasaré a buscarte. Pero prométeme que no no lo harás enojar.
Mi ceño se frunció y mi mirada se tornó turbia... Las cosas empeoraban cada vez más y más. Pero todavía no había respondido, y Gina estaba impaciente. Mi cabeza trabajaba a toda velocidad sin dar descanso alguno a mis neuronas. Mi compañera me tomó por los hombro y me sacudió para apurarme a que respondiera.
-Lo prometo...
Los ojos de Gina se vidriaron y me abrazó con gran fuerza y yo copié su gesto aterrorizada por lo que me esperaba...

Próxima parte el lunes... :)


The Moon and Water

2 Gotas de agua
El bosque siempre había sido uno de mis lugares favoritos, que me inspiraba paz y su belleza era inigualable. Pero esa noche todo parecía haber cambiado... los árboles proyectaban su fría y oscura sombra, simulando a los demonios de la noche...

El viento, ya no era viento, sino una leve brisa que me estremecía los cabellos de la nuca y me helaba el alma sin piedad. Esa noche no parecía haber ni un rastro de vida. Esa noche iba a ser la peor de mis pesadillas. Esa noche era el comienzo. Esa noche no iba a ser pacífica. Esa noche había luna llena. Apenas era consciente de que me dirigía cada vez más y más adentro del bosque, lo único que me permitía notar esto era el uniforme sonido de las ojas secas otoñales crujiendo bajo mi peso y la llamativa pequeña nube que se formaba a la altura de mis ojos al ritmo de mi pausada y leve respiración. Unos pasos comenzaron a escucharse junto a mí, pero aún así mantenía una distancia, prudente. Mis labios se curvaron hacia atrás y un feroz gruñido salió con vida propia de mi interior. Yo misma me temía. A esas alturas, cualquiera era enemigo, y siempre tomaba la misma postura, espalda inclinada, mostraba mis dientes y estaba lista para atacar si era necesario. Por suerte esa vez no hubo necesidad alguna. Una alta y delgada figura femenina apareció un segundo después de hacerse notar con una leve melodía que provenía del mismo lugar de donde provenía mi gruñido. Era Gina una de las mías.

-Tranquila novata...

Al identificarla, mis músculos tencionados se relajaron y recuperé mi forma normal.

-Persival me envió a que te acompañara.... Tu primera luna llena, emocionante. Recuerdo como si fuera ayer la mía.

¿Emocionante? Yo no había pedido esto... Hasta hace una semana yo había sido la perfecta chica normal, con su perfecta vida normal... Pero la noche del aniversario del fallecimiento de mi padre me obligó a visitarlo... Y fue cuando todo pasó. De detrás de una de las lápidas una monstruosa figura híbrida, era mas bien una mezcla de un lobo y hombre, caminaba lenta y sigilosamente jadeando en susurros. No creo que me hubiera notado a no ser por mi grito de horror y la reacción inmediata que obligó a mis pies correr a toda velocidad hacia la dirección opuesta. Pero el monstruo me alcanzó al segundo salto cayendo sobre mis espaldas y mordiéndome accidentalmente mi antebrazo, sobre la muñeca, para ser más específica. La criatura parecía arrepentida cuando vio mi rostro, mas bien horrorizada por lo que había hecho, pero estaba lo suficientemente aterrada como para quedar completamente paralizada... Recuerdo perfectamente ese día... Recuerdo como la bestia empezó a gemir desesperada y huyó sin saber que hacer... Esa noche estaba en camino para reunirme con mi "manada". Esta me había adoptado cuando fueron informados del incidente y Gina me acompañó en todo momento ayudándome a superar los duros obstáculos... Pero este debía hacerlo sola, ahora debía cazar por primera vez en forma lobuna, cuando la luna llena estuviera en su punto mas alto...

Voy a subir partes de la historia de apoco, para los que les interesa.. :)



Próxima parte el sábado :)...

Poema para la mejor nieta del mundo de la mejor abuela de UNIVERSO ♥

1 Gotas de agua
La niña adolescente
Tiene en su mirada
Brillo de primavera
Cuelga de sus mejillas
Dos capullos de rosas

Al alma pone
Alas y sus sueños vuelan
Liberando dulce néctar
De las frescas flores

Oh, dulce juventud
La adolescente teje
Collares de campanillas rojas
Y en los jardines
Como una ninfa avanza la niña

El espejo refleja
Su figura de cintura leve
Al ver su belleza
La niña se ufana de ser Afrodita

Sueña niña sueña
Con los dulces sueños
Que tu corazón anida

Muros derrumbados, hola utopía

2 Gotas de agua
Guau hace un largo rato que no escribo absolutamente nada gracias a mi bloqueo mental. Y despues de varios dias pensando y pensando... y horas de terapia de musica pude al fin derrumbar aquellos muros tan impenetrables, masizos y sobre todo tercos... como la creadora de ellos que inconcientemente puso ladrillo por ladrillo hasta no ver la salída y quedarse encerrada en el mundo que la aburre y aunque hay cosas que amo de acá, no voy a negar que adoro viajar a travez de letras. Irme a mi Utopía y crear mis cosas y como me gustarían que sucedieran. Bueno ¿a quién no le gusta eso? Hay muchas formas de irse a su utopía, ya sea soñando despierto, escribiendo, leyendo, cantando, bailando, o en la companía de alguien especial para uno... Pero todo el mundo tiene SU espacio donde relajarse y separarse de sus problemas por un rato, darse un respiro. Y puedo asegurarles que es odioso no poder llegar ahí solo porque hay algo inconciente dentro tuyo que no te permite entrar. Finalmente pude despejar mi miente para volver a mi utopía nuevamente sin nadie que me detenga o me impida la entrada.


I'm Happy Again :)

El Angel

3 Gotas de agua



Las gotas de agua resuenan en mi techo... una a una resvalan y se pegan en mi ventana, mi ventana vacía y fría. Estoy tan cerca que el vidrio enfría la punta de mi nariz sin problema...Que extraño... todavía siento. Pero yo no me alejo, debo esperar.
Debo esperarlo.
Observo como algunos pájaros se refugian de la tormenta. Pero hay algo inusual en ese que viene ahí. Vuela con mucha calma, no toma velocidad, ni tampoco intenta refujiarce, solo esta ahí. Volando como si nada ocurriera, como si los vientos no existieran, como si la helada agua nieve fuera cálida.
Pero no era un ave, lo sabía. Venía a por mi.
Y por primera vez en mucho, mucho tiempo mis labios se inclinan formando una sonrisa torcida. Al verme mi Ángel toma velocidad y aterriza con elegancia sobre mi techo, justo frente a mi ventana. Desesperada por tocarlo otra vez abro la pequeña puerta de vidrio que nos separa... Tanto tiempo sin verlo... sin sentir su aroma tan familiar... sin poder recibir respuesta de mis cartas que dejaba junto a su tumba todas las semanas.
Al fin, la ventana esta abierta y saldo de ella hacia sus brazos. El me abraza con mucha fuerza y besa mis labios con pasión, al igual que yo.
Lágrimas brotan de mis ojos y el las quita del camino con la punta de su dedo que me roza la mejilla. Jamás había estado tan feliz de verlo, de olerlo, o tocarlo.
-¿Creíste que te iba a abandonar?
Su voz es tal cual la recuerdo, y algo en mi interior se remueve con ansia.
-No, pero te he echado tanto de menos...
Oculto mi rostro en su cuello y reposo sobre el con los ojos cerrados mientras siento su cálido aliento sobre mis ropas mojadas y sus brazos que me reconfortan meciéndome con suavidad.
-Leí cada carta tuya, y me estaba muriendo por no poder contestarte y decirte que yo soy tu ángel de la guarda y ahora nada, nunca mas va a separarnos. Pero tu hora no llegó y lo sabes.
Me separa con suavidad para mirarme a los ojos y yo intento evadirlo pero no puedo, er tan hermoso... Y va a irse de nuevo. La desesperación se vuelve a apoderar de mi y mis manos se aferran aún mas fuerte a él.
-No, no me abandones, por favor no lo aguanto, te necesito...
Mis lágrimas empiezan a descontrolarse y siento como las rodillas se me doblan. No, estaba volviendo. Cada vez tenía menos control sobre mi cuerpo .
-Siempre voy a estar con vos, prometo visitarte toda las noches cuando duermas y como prueba te voy a dejar una flor para demostrarte que te voy a esperar hasta que tu hora llegue. Pero me tenés que prometer una cosa también.
Acaricia mi rostro y me siento pequeña, muy pequeña y débil... pero sé que él tiene razón.
-¿Qué?
-Nunca más apures tu hora, esta vez pude salvarte, pero dudo poder hacerlo. Y me moriría si algo malo te pasa.
Suelta una de mis manos y se quita una cinta dorada de su muñeca y la ata en la mía.
-Te lo prometo. Te amo
-También te amo.
Vuelvo a besarlo y no me separo de él hasta que me desvanezco.

Un pitido me molesta, abro los ojos y veo la habitación blanca del hospital. Bajo la vista y veo mis muñecas vendadas con vendajes limpios y seguramente estarán sanando de a poco. Pero algo llama mi atención, es una cinta dorada en mi muñeca y sonrió, había sido cierto. Él había estado con migo, no había soñado.
Entra luz solar por una venta al lado mio y giro la cabeza al recordar sus palabras.
Había una flor, un lirio, mis favoritas y en ella hay envuelta una nota con una oración.
La abro, era su letra.
Nunca te voy a abandonar. Te amo

Sacrificios

2 Gotas de agua

Una adolecente atrapada entre dos mundos sin saber que hacer. Ella es hermosa, es alta ojos de un azules tan intenso como el mismo oceano, su melena es de un color caoba intenso y su piel blanca como la porcelana.
Cuando todo esto comenzó ella era feliz, muy feliz. Había descubierto verdades que la ponían eufórica, y otras que la destrozban por dentro.
Ella era una chica dificil de impresionar, y no le interesban tanto los chicos como a sus amigas y a decir verdad nunca se había enamorado. Solo había tenido un novio en su vida y no había resultado nada bien.
Ahora ella conoció a un chico moreno de ojos negros y cabello oscuro que a demás de irritarla como nadie podía hacerlo, no podía evitar sentir algo por él y por más que intentara negarlo, el sentimiento se fortificaba aún más.
Al final ambos pudieron admitir su amor el uno hacia el otro y al principio fue hermoso. Era su principe azul.
Entonces algo inesperado pasó.
Ella fue traicionada por su primer verdadero amor.
Había sufrido muchas heridas en su vida y nisiquiera el dolor de un hueso roto podía comprarse con el de un corazón roto.
No podía creerlo, era imposible, él le había dicho lo mucho que la quería y de repente se encontraba traicionada y encerrada en una mazmorra gracias a él.
Ese día fue el peor de su vida. Sus lágrimas corrian por sus mejillas silenciosas y parecía no poder asimiliar aún lo sucedido. Y cuando lo logró lloró como nunca, lloró por todo, por ser huerfana por haverse enamorado por sus traiciones por la decepción que seguramente sería por dejarse llevar por sus sentimientos. Y principalmente por él, por lo que habría sido si él no le hubiera hecho aquello.
Pero así era. Y la verdad siempre había bailado frente a sus ojos, tan nítida como siempre. Solo que ella se negaba a observarla. Estaba cegada por el amor.
Luego de llorar por mucho tiempo silenciosamente, escuchó algo inesperado. Lo escuchó a él que había entrado a se celda y la observaba parado junto a ella que se encontraba hecha un ovillo en el suelo con el rostro oculto bajo su melena caoba.
-¿Por qué?
Fue lu único que logro decir con su voz débil y cansada
-Porque debía hacerlo, para eso me mandaron allí.
Ella elevó su mirada de odio superficial ya que por dentro no podía odiarlo, y descubrió que sus ojos sufrian, él estaba sufriendo al verla allí.
-Y al final terminé enamorándome de vos y nose porque. No puedo evitar sentirme tan bien cuando sonries, o sentir una enorme felicidad al verte feliz, al ver tus ojos provocas que me derrita y no puedo evitar sentir una enorme culpa, es tan grando que quisiera estar yo en tu lugar y dejarte escapar.
Ella no encontraba sentido a su última frase. Entonces él se arrodillo y la besó co una pansión tan grande como si fuera el último beso y ella pudo sentir su fuero interno y la calidez de sus labios contra los de ella mientras que saboreaba su dulce aliento.
Un sordo ruido metálico sono haciendo eco en la celda oscura y húmeda en la que se encontraba.
Abrió los ojos sorprendida ya que la preción en su tobillo izquierdo se había aliviado y descubrió la mano de su principe apoyada sobre una llave incrustada en el arco de hierro.
-Y es justamente lo que voy a hacer.

Ella se despertó sobresaltada y jadeando. A consecuencia él se despertó juento a ella en su habitación.
Había sido un senño.
Ella comenzo a reir aliviada.
-¿Que ocurre?
Él se encontraba preocupado.
-¿Darías la vida por mi?
-Por vos daría hasta mi alma si fuera nesesario
Ella sonrió y sus ojos azules brillaron como nunca antes. Entonces cerró sus ojos y se inclinó sobre él besandolo con todo su amor.